«Los incendios no son un accidente, hay sectores que lucran con la destrucción de humedales»

Más de 800 mil hectáreas quemadas, un 13% de los Esteros del Iberá incendiados, la mitad del Parque Nacional destruido. Los números son catastróficos y las consecuencias económicas, ambientales y sociales se actualizan día a día. Pero el desastre, que aún persiste –hay cerca de 10 focos de incendios activos–, no se puede explicar solo por el clima. Los especialistas vienen reiterando hace tiempo que los gobiernos no le dan importancia a la prevención y control de los humedales, y en Corrientes eso se hace evidente con el rechazo del Senado provincial (controlado por la facción que responde al gobernador Gustavo Valdés) a la Ley de Humedales, que nuevamente pierde estado parlamentario.

En este marco, el rector de la UNJu y Licenciado en Biología, Rodolfo Tecchi, habló del tema con la Radio UNJu, enfatizó que los fuegos no son «un accidente», e hizo hincapié en el cambio de estructura de la vegetación en la región, fundamentalmente en la plantación de pinos y eucaliptos que abarca grandes áreas en Corrientes: “hay un tema estructural. En cada uno de esos espacios y hábitat el problema, obviamente, es la mano del hombre cuando reemplaza esos ecosistemas naturales por ecosistemas artificiales. En el caso de Corrientes, una promoción incompleta en un desarrollo mal configurado de lo que es la forestación con especies foráneas con eucaliptos, con pinos y con otros tipos de árboles, destruyendo la estructura original de esos ecosistemas y destruyendo, entre otras cosas, las propiedades de control del fuego que tienen los ecosistemas naturales”.

Explicó que cuando se dispone a realizar una actividad productiva de plantaciones forestales se deben elaborar planes de acción para proteger el ambiente: “en esos proyectos de forestación la primera condición que tiene que cumplir es controlar debidamente cualquier foco de incendio porque sabe que naturalmente ni las plantaciones de eucalipto ni las de pino van a controlar el fuego, todo lo contrario, se transforman realmente en hoja de diario seca dispuesta a quemarse totalmente”.

«Por supuesto que las grandes empresas forestales tienen equipo de ataque al fuego y bomberos propios, que de hecho estuvieron actuando en Corrientes, pero sólo defienden y atacan el fuego en los campos de las grandes corporaciones”, continuó. Frente a este panorama remarcó que es necesario contar con información científica y tecnológica para el manejo de las plantaciones forestales de pino y eucaliptos, con estudios de los impactos ambientales y productivos que ocasionan esta actividad y también sobre su estrecha relación con los incendios forestales a largo plazo.

Agregó que el productor forestal no tiene esa capacidad, que esa tarea la debería realizar el gobierno: «El Estado de Corrientes se durmió cuando empezaron los primeros focos ígneos y lamentablemente ocurrió lo que ocurrió. Pero no es un accidente, aquí cualquier científico que trabaje en los temas forestales hubiera advertido que ante un periodo de sequía los bosques de eucalipto y de pino se transforman realmente en un desastre, más allá de que pueda haber un incendio intencional o no que seguramente lo habrá o por un mal manejo de la quema de algún pastizal”.

Señales

Tecchi sostuvo que desde el Ministro de Ambiente y Desarrollo Sostenible de la Nación dieron señales de los los incendios debido al nivel de sequía de la región que afecta hace meses a los productores correntinos, antes de que se convierta en el desastre ecológico y económico que es ahora: “El Ministerio de Ambiente de la Nación sigue los parámetros de posibilidades de incendio a partir de indicadores del medio ambiente que tienen que ver con la temperatura, la humedad, las precipitaciones, y de hecho había advertido hace tiempo ya a la provincia de Corrientes que estuviera en suma alerta porque esto se podía dar. Lo importante es eso, no es un accidente, es obviamente el resultado de un mal manejo y que a veces son proyectos gubernamentales de promoción de determinadas actividades, que son incompletos y buscan ahorrar, y se dejan de tener en cuenta algunos aspectos como en este caso”.

Al respecto, el rector resaltó la importancia de escuchar la propuesta de diversos espacios para consolidar una ley nacional para la protección ambiental de los humedales en todo el territorio argentino: “Nosotros entendemos que es fundamental que se trate en el congreso y que se apruebe, para tratar esa idea de que usar un método barato pero muy trágico de rebrote de pasturas que utilizan algunos productores que habitualmente lo único que logran es contaminar el aire de la región metropolitana y provocar incendios que se descontrolan. La ley de Humedales lo que pretende es proteger todos estos sistemas que tienen agua, ya sea desde grandes ríos hasta pequeños lagos y lagunas y protegerlos porque tienen una función ambiental fundamental, no solo como proveedores de agua sino que además actúan como equilibrio del ecosistema y de alguna manera como amortiguadores de grandes cambios de temperatura. Son un factor importante y por lo tanto es necesario protegerlos particularmente de los manejos inadecuados o de los manejos que los perturban e incluso que los pueden condenar a desaparecer “.

En ese sentido apuntó destacó el humedal de los Estero del Iberá, uno de los más grandes de la región, donde no sólo un reservorio de especies vegetales de fauna sino que también actúa como un amortiguador importante y un dador de agua: «Es un humedal que tendría que estar bajo la supervisión de una ley nacional para su protección, estos incendios forestales en particular afectan gravemente el entorno de ese gran humedal y de muchos lugares que son fuentes del agua que nutre todos los años a este humedal como son los Esteros del Iberá, entonces obviamente una ley que proteja los humedales, que los ponga en valor y que concientice a la sociedad acerca de la necesidad de su protección es fundamental. Pero siempre hay algún sector que está en contra, porque lucran con la destrucción de humedales y los ponen en peligro como el caso del Delta del Paraná, con los incendios”.

En paralelo, sostuvo “que estos incendios no son accidentes, la comunidad científica advierte que estas cosas pueden ocurrir, hay conocimiento suficiente en nuestro país para saber que estas cosas van a suceder si no se toman medidas, y como no se tomaron medidas ocurren. El estado provincial ha sido uno de los provocadores de que los incendios se puedan producir de esta manera”. Y concluyó: «Una provincia con una ambientación forestal tiene que tener no solo una fuerte área que esté siguiendo todos los indicadores del clima para saber que puede haber incendios sino además tiene que tener todos los elementos para la contingencia, debe tener la cantidad de brigadistas, de aviones y equipos hidrantes necesarios».

 

Fuente: Tiempo Argentino –

A %d blogueros les gusta esto: